MI NIÑA

Hoy os quiero hablar de mi niña (y no, no tengo hijos). Porque… “para abrazar las heridas hace falta pincharse”. “Abrazar lo que duele hiere, pero es necesario”. Esto lo descubrí abrazando a la obra de arte de la historia de vida de mi niña interior. Era a lo que me invitaba mi cuerpo observando la obra y mientras lo hacía comprendí que era necesario. “No es justo que te sigas quedando sola porque a mí me duela verte sufrir”.

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Cuando al inicio del monográfico de “Focusing y el niño interior” nos invitaban a preguntar a nuestro cuerpo que nos sugería la palabra NIÑO…, a mí me apareció muy claramente que QUERÍA UNO. Cosa que no es de extrañar porque lo he querido desde que tengo uso de razón. Pero, me daba cuenta de que había algo más. Era como un modo de poder acceder a la ternura a la que no puedo acceder desde mí.

Y aquí aparece el tema de conmoverme. El conmoverse, ¿qué me pasa a mí con la conmoción? Lo vi muy claro cuando visionaba el vídeo de más abajo del mejor hermano del mundo. Pensaba: “Es bello, ¿qué hace que no me lo pueda permitir?”

Cuando algo es emocionalmente muy fuerte me ahogo porque “nadie me contiene” y he de escapar de allí, desconecto, aprieto fuerte y me salgo, dejando dentro algo muy importante de mí, a mí. Dejo de sentirme, de notar la vida, a los demás, al potencial.

Y cuando puedo darme cuenta de esto, me digo: “No disimules tan bien, que sino no puedo ayudarte”. A veces, disimulo también que ni yo misma me doy cuenta que me pasa algo. Exactamente lo mismo. Sorprendida por algo que no te sorprende. Igual sorprende la claridad, el sentido, la línea de vida. Pero es exactamente igual. A tu niño le sigue ocurriendo exactamente lo mismo y tú lo sigues dejando solo.

En su momento fueron los adultos de referencia los responsables de dejarlos solos. Hoy día somos nosotros los responsables de que se sigan quedando solos.

Lo más increíble es cuando consigues acercarte a tu niño, te quedas asombrado de su fortaleza interna. Diría que más que la de los adultos. Ellos no odian de por vida porque viven en el presente y se dedican a amar. Que sean desvalidos y vulnerables no quita que sean grandes y fuertes. Tienen mucho que enseñarnos, que mostrarnos. Por un momento DUDÉ quién era la niña y quién la adulta.

Resultado de imagen de escultura de los niños interiores freeImagen de internet del festival Burning Man.

Nuestro niño interior necesita nuestra atención, se cree que es nuestro cuerpo y nuestro ego, y si no se la prestamos se porta mal para que lo hagamos. Mi niña me necesita y yo la necesito MUCHO a ella. ¿Qué hace que no nos encontremos? Me doy cuenta de que no hay espacio, necesito dedicarme espacios. ¿Cómo puede ser que me pegue casi todo el día sola conmigo y que no haya espacio para mí? ¿Adicta al trabajo? Cobarde más bien.

“Me duele, tengo daño. Me siento ignorada y abandonada por mí misma. En realidad, es la persona que más me duele que no me preste atención”. Mi niña me dice: “Quédate conmigo y podrás ayudar a otros a que se queden con ellos mismos”. Una cosa no va antes que la otra, aunque sí pueden ir de la mano. Eso de postergar tiene eso de que luego ya vas tarde y surgen nuevos asuntos…

Algún día viviré con alguien. Algún día viviré CONMIGO.

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About Carmen Laura, Psicóloga Humanista

Psicóloga Sanitaria y Psicoterapeuta Humanista
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