La incertidumbre de la vida y su aparente eterno sin sentido.

Tú haz planes, que la vida se encargará de deshacerlos. Pero hazlos. Ten un norte, una dirección, un plan. Pero, ¿hay que tenerlo presente todo el tiempo? Pues claro. Acostumbrada a vivir en la inconsciencia y la evitación para no sentir dolor y frustración, es como imposible mantenerme en mí, me pierdo en el pensamiento, en el afuera, en la queja, en lo que no me gusta, en la prisa, en los deberías, en el juicio. ¿Qué hace que no te quedes en ti y te organices, y vayas trabajando desde ti y para ti?, ¿Qué hace que no puedas cuidarte y respetarte?, ¿De qué tienes miedo?, ¿De que no te querrán?, ¿Que te dejarán atrás?, ¿Se irán sin ti si te descuidas o relajas?, ¿Qué consecuencias tiene y ha tenido ser tu mismo y expresar tu sentir? COMUNICACIÓN, por favor. Comunicación sincera y pura, sin dobles sentidos ni pretensiones. Los desencuentros humanos vienen de no expresarnos desde el corazón. Desde el alma y nuestras heridas todos tenemos razón. Todos tenemos motivos para verlo así o sentirlo de aquella manera. Nada es gratuito, pero comuniquemosnos. Regalemos nuestro interior. No hay nada más bello y humano que cuando alguien puede mostrar su alma, sea lo que sea lo que haya dentro. Es el mayor regalo que puedes hacer a nadie. Es el mejor regalo que te puede hacer alguien. Pero, ¿sabes qué? Que hay que escuchar con comprensión y sin juicios, sobre todo con amor. Puedes estar más o menos de acuerdo con las conductas, pero nunca se puede juzgar el sentir o la experiencia de alguien. Eso es sagrado. No hay nada más doloroso que el que te nieguen tu experiencia cuando abres tu alma. Me imagino que este tipo de experiencias son las que no invitan a cerrarnos a cal y canto. Por ello, nunca debemos juzgar un sentir. Como mucho ayudar a aceptarlo y a comprenderlo para transcenderlo. Sino “simplemente” estemos allí, regalemos nuestra presencia. Fer costat (en catalán). Esa es la mejor medicina. “Estoy aquí, pase lo que pase. Está bien lo que estas sintiendo y experimentando. Eso significa que estás vivo y que tu sensibilidad humana sigue funcionando perfectamente. Agradece que puedas ver y sentir todo eso, y aprovecha para ver que puedes hacer con ello”. Porque todas las sensaciones son valorativas, están dirigidas a un fin, nos muestran un camino. Y es nuestro derecho y nuestra obligación escucharlas, escuchar a nuestro cuerpo. Tal vez nos equivocaremos, y podremos cambiar de dirección más adelante. Pero si no nos escuchamos, nuestra alma enferma, se siente castigada y castrada. La tratamos como a un niño pequeño, como nos trataron cuando éramos pequeños. El cuerpo sabe más que nuestra mente. Hay 20.000.000 de bits de información en el cuerpo y el cerebro solo procesa 2.000.000. Escucha a tu cuerpo y dale espacio, hay reposa toda la información que necesitas. Confía en tu intuición, en tu corazón. En la vida. Que de alguna manera ella tiene su propio sentido, su propio propósito.

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About Carmen Laura, Psicóloga Humanista

Psicóloga Sanitaria y Psicoterapeuta Humanista
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