Un regalo de mi alma

Hoy quiero hacer un regalo, primero porque me lo han pedido, y segundo porque me sale del alma, quiero regalar un poquito de mí, de mi interior, de eso que tanto me cuesta sacar precisamente por abrumarme lo puro, mi alma, mi ser, mi esencia.

Quiero dar eso que tanto necesito y que tanto me cuesta darme: amor y comprensión. Hoy leía que el tamaño de tu drama es proporcional al tamaño de tu ego. Y yo añadiría: y el tamaño de tu ego proporcional al tamaño de tu herida. Me quejo de los ojos que no me miran como yo deseo, pero más me avergüenzo cuando son mis ojos los que no saben mirar. Mirar al ser, a tu ser, a tu esencia, más allá de tu forma. Perdona por no poder verte a veces, pues mi ego ocupa mucho espacio sin dejar lugar a ningún ser. Ni siquiera el mío. Porque como yo digo cuando se activa mi ego mi ser sale de mi cuerpo.

Hoy me comprometo a ser y a existir independientemente de las circunstancias y las personas. Me comprometo a expresarme, a respetarme y a validarme sin condicionarlo a que tú me lo facilites. Hoy decido hacerme cargo de mi bienestar y de mi crecimiento, de mi contacto interior y de mi realización personal, a pesar, o a favor, del contexto. Es ridículo esperar a que algo o alguien te dé permiso para vivir y existir. Más que nada porque tú ya estás viviendo, y porque tú ya eres todo, aunque a veces no podamos verlo.

Soy consciente de que mi ego me sacará mil y una vez de mí hasta que no lo transcienda. Pero también sé que puedo volver a mí siempre que quiera, volver a mi ser, a mi esencia, a mi centro, volver al amor cada vez que me embauque el miedo. Lo haré por ti, por la vida y por una sociedad mejor. Pero sobretodo lo haré por mí, porque me sana, porque me nutre, porque me devuelve a la vida.

Sé que me costará, pero me comprometo a volver una y otra vez a mí, cada vez que me cace en esto. Hay cosas más importantes que el orgullo, y estas son el contacto humano y el amor, antídoto para todos los males y mejores maestros que la evitación y el miedo.

Trabajaré para no poder excusar mi comportamiento con el tuyo. Pues aunque no decidimos que es lo que nos ocurre, sí que decidimos como reaccionamos a ello. Usemos el grado de libertad que la vida nos ofrece y seamos protagonistas activos de ella.

No dejaré que mi herida se active con la tuya, o al menos no por mucho rato. Me comprometo a mirar más allá de mi dolor, de mi trauma, y de mi ansiedad por mí misma, para poder ver qué es lo que te daña, qué es lo que te duele, qué es lo que verdaderamente hace que sufras. Y así, bajándome del burro, no volveré a sentirme una víctima de las circunstancias, sino una diosa poderosa y compasiva en la tierra.

Dicen que cuando cambias la vibración cambian el tipo de personas que atraes a tu vida. Trabajaré en el presente por el futuro que deseo. En lugar de esperar a que vengan personas que vibran como deseo para poder yo vibrar igual.

Si yo no veo que me pasa, si no me responsabilizo, ¿cómo lo voy a solucionar?

Y para terminar, una frase vinculada a la meditación vipassana: “Que todos los seres sean felices, que alcancen la paz, que se liberen, se liberen”. Que así sea. Porque cuando tú te sanas yo me sano un poco contigo, y cuando yo me sano tú también te sanas un poco conmigo. J

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About Carmen Laura, Psicóloga Humanista

Psicóloga Sanitaria y Psicoterapeuta Humanista
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