¿Son las relaciones de amor relaciones de iguales o relaciones paternofiliales mal enfocadas?

Cada día entiendo menos que es esto del AMOR, en su sentido romántico. ¿Cómo puedo decirte que te quiero si no puedo existir ante ti para que no te vayas?, ¿Qué clase de amor es ese?, ¿Cómo puede ser que prefiera destruirme contigo y odiarte toda la vida que quedarme flotando en el “vacío” de mi vida queriendo y respetando lo que un día tuvimos y no pudo ser? Dependencia, miedo. Viejas armas de “destrucción masiva” que están acabando con nosotros en los últimos tiempos, yo me suelo referir a este hecho como muerte en vida, agonizo solo de pensarlo. Y todos estamos más metidos en esto de lo que nos gustaría y podríamos llegar a reconocer.

Es verdad que siempre ha habido miedo y dependencia, y seguramente más que ahora. Pero creo que esos miedos tenían un sentido más real que los actuales y podían ser más fácilmente identificados, nombrados y enfrentados. Además, si la esperanza de vida era tan limitada no había tanto espacio para esperar a encontrarse con el amor, y creo que dolía tanto la vida, que un poco de dolor por amor tampoco los iba a matar, habían pasado por cosas más horribles, eso si que era literalmente sobrevivir. Y tal vez de esas cosas horribles encontraron más resilencia en su interior de lo que muchos de nosotros podremos llegar a hacerlo, porque no es lo mismo enfrentarse con el fantasma de la muerte que con la muerte misma, aunque al cerebro le parezca lo mismo.Tal vez sea cierto lo que fantaseo, o tal vez no, y esto del miedo y de la dependencia es algo inherente al ser humano, y pase lo que pase se expresará de diferentes formas. Como ocurre ahora con el dinero y el poder, si no hubiera dinero cada día estoy más convencida de que el poder se ejercería de otras formas (tulipanes, sal, excedentes…). Hasta hace poco estaba convencida de que si el dinero no existiera no existiría la codicia jejeje,ilusa!

Y la palabra que más me acompaña últimamente al pensar en el amor es COBARDÍA. Cobardía es la palabra que me surge cuando pienso en los hombres de hoy día. ¿De verdad? ¿Really? Y entonces, ¿qué? ¿La humanidad está perdida? Creo que no. La humanidad está en nuestras manos, en nuestras acciones, en nuestras consciencias. Somos participes de la realidad y de la vida que vivimos.

Me quedo con la frase que me atormenta desde que empecé a escribir este texto: ¿Cómo puedo decirte que te quiero si no puedo existir ante ti para que no te vayas? ¿¡Hola!? ¿Qué nos pasa? ¿Por qué hacemos eso? Al principio el enamoramiento es maravilloso, nos hace sentirnos queridos y aceptados en profundidad y nos permite conectarnos y mostrar partes de nosotros que pensábamos olvidadas o que incluso estábamos convencidos de que no existían. Ahora lo entiendo, no te echo de menos a ti, echo de menos lo que me hacías sentir. Pero eso está en mi, no me puedo echar de menos a mi, no es correcto pensar que hemos perdido nuestra capacidad de amar porque no es cierto, solo perdemos el estímulo que en este momento nos lo produce. Y yo creo que ahí está el error que nos conduce inevitablemente a la dependencia. Estamos tan poco acostumbrados a que nos quieran y nos acepten como somos, que a la mínima que notamos está aceptación de alguien hacemos todo lo posible por mantenerla, y nuestro celo está en ver como reacciona ante nosotros y nuestras diferentes partes y acabamos por mostrar solo las que nos gusta su reacción, entonces todo se convierte en algo controlado y sé pierde la espontaneidad y la vida, solo queda miedo y recelo. Y lo que es peor, ¿cómo te vas a sentir querida y aceptada completamente si solo muestras una parte o una careta?, ¿cómo te vas a sentir querida y amada si sabes a ciencia cierta que eso que alaba y admira no eres tú? Y toda la energía se concentra en ocultar el engaño y a veces atacamos al otro para aliviar nuestra culpabilidad o le obligamos a que el también acate normas ancestrales creadas solo por tu mente de lo que debería ser el amor, de lo que debería ser tu pareja. Y de repente solo empiezas a ver en términos de me da placer o me duele, como sin darnos cuenta nuestra vida se convierte en una supervivencia, hay escasez emocional, bueno más bien siempre la ha habido, y tienes que estar pendiente para recoger todas las migitas que se le caigan a tu compañero, porque eso de dar pan por derecho o exigirlo parece que es algo que solo hacen los débiles. Pero yo opino y cada día estoy más convencida que cuando eres valiente por miedo, eso no tiene valor. La verdadera valentía es enfrentarnos a lo que sentimos, enfrentarnos al amor, al miedo, al dolor, a la vida, al otro. Porque como escuche hace poco, hace falta ser valiente para mostrar siempre nuestra mejor cara. Y si no somos valientes para mostrarnos con todo, seamos humildes pero asumir nuestra parte de responsabilidad en el desencuentro, en la destrucción, en la competición, en la no vida.

A veces, bueno creo que siempre, cuando me enfrento al amor me siento como una niña pequeña, mi comportamiento es caótico y errático. Intento llamar tu atención sin que te percates de mi intención para que no veas mi debilidad, porque tengo miedo de que si la ves te asustes y decidas irte como me ha pasado en el PASADO. Como consecuencia me quedo sin lo que necesito, y lo que es peor me quedo sin pedírtelo, sin saber si me lo hubieras dado, y lo que es más dañino al final del todo, me quedo sin reconocerme lo mucho que he sentido por ti, lo mucho que me has importado y lo mucho que te he necesitado. Me quedo sin sentir todo eso que produces en mí, eso mismo que ahora echo de menos, me quedo sin sentirlo por miedo a no soportar el dolor, e irónicamente, ¿sabes lo que más me duele…? No haberme dejado atravesar por esa dulce emoción porque tú no estabas dispuesto a hacerlo. ¿Cómo he podido hacerme esto?, ¿Cómo he podido hacerte esto? Ahora sin el miedo de que te vayas, puedo entender que te gustaría haberme conocido tal como soy, tal como me muestro con mis amigos, tal como te conocí, tal como me siento, tal como te siento. Espero que si volvemos a vernos, AMOR, no me olvide de mi propósito. No autoengañarme, y disfrutar de lo que es, en lugar de lamentarme e intentar racionalizar lo que no puede ser.

Y contra todo pronóstico, siento que si te dejo ir te amo más que antes. Espero que a ti también te ocurra lo mismo. Tal vez esa sea mi intención última, oculta en lo más profundo de mi corazón y de mi al alma, al marcharme…

 

Advertisements

About Carmen Laura, Psicóloga Humanista

Psicóloga Sanitaria y Psicoterapeuta Humanista
This entry was posted in Uncategorized. Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s