Experimentando

 

novata

¡Holaaaa! No se muy bien que estoy haciendo, ni a quien me estoy dirigiendo. He de reconocer que estoy bastante nerviosa, noto mi corazón acelerado que se calma conforme le doy espacio para que este como quiera y/o necesite. La verdad es que mi intención al crear este blog es compartirme, así que partiendo de esta base da igual por donde empiece. Es irónico que quiera compartirme desde el ciberespacio cuando yo nunca me he sentido muy agusto en esto de la realidad virtual, creo que le falta mucha humanidad y vida, y a lo mejor eso es lo que pinto precisamente yo aquí, no lo sé. La verdad es que mi mente siempre me desanima a la hora de emprender proyectos, ¿qué sabrás tú?, ¿esto a quién le puede interesar?, ¿para qué?, ¿qué pretendo conseguir? E inevitablemente, como en tantas ocasiones en mi vida, me viene la vergüenza y el bochorno, la vergüenza y el bochorno por existir, por ser como soy, por elucubrar cosas que otros ni se plantean que existen. Y todo porqué, porque hay un montón de personas cobardes que tienen miedo a vivir y acaban matando esas ganas de vivir allá donde la encuentran. Es muy fuerte, pero después de tantos de años de lucha por intentar ser esa persona que la sociedad espera de ti para poder ser feliz resulta que la única forma de serlo es volver a ser lo que eras, lo que ya eres, lo que siempre ha estado, el camino es aceptarse y optimizarse desde lo que ya es, ¿no? Pero entonces, no entiendo nada, entonces, ¿por qué? ¿por qué esa necesidad de matar lo que ya es?, ¿por qué tanto miedo a vivir? Y yo la primera. Porque lo peor de todo esto es que cuando te inoculan el virus, tú luego lo vas contaminando allá donde vas. A veces me siento muy triste porque creo que no hay salida, es como que soy una víctima de las circunstancias, porque si tal fuera así y lo otro así y el otro así pues si que podría. Sí, ¿no? Que me lo he creído yo, me lo he creído tantas veces que ya me he cansado. Las cosas son como son y yo soy como soy, y como esta es la vida que tenemos y esta es la vida de la que disponemos, pues digo yo que me debo hacer algo con ella, algo que me nutra, algo que me haga sentir bien. Porque he aquí el quick de la cuestión, ¿qué nos motiva a hacer las cosas?, ¿qué me motiva a hacer esto? Porque me doy cuenta que según mis intenciones me siento muy diferente frente a lo que estoy haciendo. Si mi intención es “tener éxito”, que las personas me lean, que me digan que le gusta, que me alaben y engordar mi ego, de repente se me pone el cuerpo malo, mi valía se pone en cuestión, y la verdad que del mal cuerpo que se me pone se me quitan las ganas de seguir haciendo nada, tengo mucho miedo de errar en mi propósito, de fracasar, de perder, tengo mucho miedo de ser rechazada y de no ser adecuada porque simplemente quiero que me quieran aunque lo busque a veces de formas extrañas y complicadas. Pero, ¿qué pasa? Que si mi intención última es, y créeme que lo es después del mal cuerpo que se me ha quedado solo de pensar en mi ego, solo compartirme y regalarme, mostrar mi alma después de estar tantos años escondida en un rincón asustada pensando que un día alguien vendría a liberarla, pues no, no vino nadie, solo estábamos yo y mi alma. Si mi propósito es abrir la puerta del armario como se dice en el argot gay, da igual como la abra la cuestión es que la abra, luego ya lo iremos puliendo.

Hoy día aún me cuesta creer que yo estoy conmigo, porque es raro después de tanto tiempo de sentirme super sola, pero me doy cuenta de que nunca lo he estado, que siempre he estado aunque no haya sabido verlo, como también han estado y están muchas personas aunque a veces no lo vea o no lo pueda creer. Las estrellas siempre están aunque desde Barcelona no se pueda verlas. No es como yo he bromeado más de una vez: pues en mi pueblo hay más estrellas. Y me decían que no, que había las mismas pero que la contaminación no dejaba que se vieran, y había algo que me enfada en eso, sería que me gustaba más mi idea, era menos acertada pero más romántica. Afortunadamente ahora me doy cuenta de que no es cierto, las cosas siempre están aunque no podamos verlas. Dicen que si te conectas contigo y con el cosmos tendrás todo lo que necesites en el momento que lo necesites. Yo todavía no sé muy bien como se hace esto, pero da como paz pensarlo, y la verdad es que cada vez lo veo menos disparatado. No hay nada como el sufrimiento extremo para enfrentarte al dolor y dejar de sufrir por cosas que no nos tocan. Me agrada la idea de que la flor de loto, el símbolo de la iluminación nace del lodo. Cuando pasa la tormenta parece que el sufrimiento dé sentido a la vida, a la existencia, es como la lluvia, necesaria para valorar el sol. Como la tristeza para valorar la alegría, como la noche para valorar el día. Creo que si las cosas no dejan de estar por un momento parece que nunca hayan estado, y esto suele pasar mucho también con las personas. Es irónico, pero como leí hace poco en un libro cuando las situaciones se acaban los sentimientos fluyen. Y es que parece que todo esto va a hacer eterno, y se hace insoportable, y da como miedo moverte a ver si vas a pagar el error tooooooodaaaaaaa la vida, ¿te imaginas? Pues no, todo empieza y se acaba. Y siempre que se acaba pienso, joé si hubiera sabido que no iba a durar para siempre hubiera hecho esto y lo otro, es como cuando te despiertas de un sueño muy real donde te has comportado como debías y dices, ¡mierda! que era un sueño, que podía haber hecho lo que quisiera, y te dan ganas de volver a atrás, pero ya paso, ya no se puede. ¿Y si esto solo es un sueño?, ¿y si en realidad nada de esto importa? Yo lo que espero, es no sentir eso en mi lecho de muerte, no pensar que me gustaría haber hecho muchas cosas que mis miedos, mis heridas y mi falta de consciencia de mi finitud no me permitieron. Me moriría del disgusto antes de que me llegara la hora. Así que no se muy bien que haré, lo que he decido es que no me iré más sin haber sido echada, aunque a veces estemos más cerca y otras más lejos, sé que algo mucho más fuerte que mis ideas nos unen, aunque estas intenten alejarme del resto de personas, amablemente por protegerme. ¿Protegerme de qué?, ¿de mí?, ¿de la vida?, ¿del encuentro? No, gracias. ¿Y todo para qué? Para no notar todo el dolor de tu corazón. ¿¿¡¡Hola!!??, pero si estas continuamente notándolo. Si precisamente el hecho de huir de él es lo que hace que más te duela. Vuelves a hacer contigo lo que tanto te dolió que te hicieran, a ignorarte, incluso juzgarte y castigarte. Pero que lastimita. Como me dijo un amigo una vez mientras yo me maldecía a mí misma: Oye, con mi amiga no te metas.

 

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About Carmen Laura, Psicóloga Humanista

Psicóloga Sanitaria y Psicoterapeuta Humanista
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